jueves, 26 de marzo de 2009

En el regazo de los dioses


Cada cierto tiempo suelo volver a plantearme qué interés puede tener el seguir escribiendo cosas en un blog y si realmente existe una necesidad de comunicación tan importante que obligue a dejar constancia de uno mismo a través de textos superficiales y opiniones que lo mismo podrían expresarse en la barra de un bar a las cuatro de la mañana.


Pero el elogio de la superficie puede reportar interesantes beneficios como amistad, simpatías, admiración, cariño, enemigos inteligentes, o incluso puede despertar el deseo y la curiosidad de ciertas personas a quienes les gusta asomarse a estos mensajes casi siempre tomados de la realidad -y que me dedico a manipular convenientemente antes de hacer públicos porque ningún texto es inocente, nunca-, creyendo tal vez que realmente están pudiendo acceder al interior de una persona a través de la pantalla de su ordenador.


Marzo es un mes especial para mí. En marzo cumplen años estos huesos, corazón y mente (el alma es mucho más antigua) y es ahora, regido por Marte, cuando aprovecho como cada año para mirar a mi alrededor y hacia adentro. Esta vez -por primera vez- sé que lo estoy haciendo mejor que nunca.


Pienso en esto porque me gustaría haber podido hacer muchas más cosas de las que luego tal vez arrepentirme, lo cual siempre es mejor que arrepentirse de no haber hecho nada. Pienso en esto porque sé que no son los demás quienes me decepcionan;  la decepción es algo propio y no merece la pena tratar de cargársela a otros sino intentar no decepcionarse nunca uno mismo.


Pienso en esto porque vivo rodeado de gente que me quiere y he necesitado muchos años para darme cuenta y estoy agradecido.


Pienso en esto porque me gusta estar solo aunque ahora preferiría estar contigo y quizás odiarte después, o no, pero eso lo sabré dentro de no mucho, cuando te atrevas a ser quien eres.


Soy libre. El ruido de mis pasos es más fuerte que el de los eslabones de la cadena que caen al suelo y se rompen.


Tendré que volver a escribir sobre zapatos.


P.D. ¿Y qué tiene que ver la foto del smoking room con todo esto? Pues nada -o sí-, pero tenía ganas de ponerla hacía tiempo, aunque esté mal encuadrada, sin luz, etcétera, etcétera.


  


6 comentarios:

  1. Yo tampoco tengo mucha idea de por qué escribo en mi blog, y mucho menos de por qué comento lo que otros escriben en sus respectivos...... Quizás haya sido casualidad, pero está resultando un entretenimiento estimulante en esta convalecencia que espero acabe pronto ...Escribiendo -pero sobre todo leyendo- he encontrado un montón de libros, pelis, ideas y otras cosas menos trascendentes pero igualmente gratificantes...De lo único que me arrepiento es del nombre que le puse al blog, que es realmente lamentable, jajaja... reflexioné acerca de un 'espacio lento' y fijate que gilipollez puse... siempre pensé que lo primero que se te ocurre de manera natural no siempre es la mejor opción... pero es que uno es bastante inocente y con poco sentido del ridículo...Un saludo.Abuso de los puntos suspensivos, lo sé, supongo que es porque tengo muchas otras cosas que añadir y ahí se quedan... me lo haré mirar.

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  2. Felicidades, Jon, te veo con una pose muy Bogart, en la foto y en el texto. Y anda, a ver cuándo te decides a escribir de los zapatos.

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  3. Realidad manipulada, ficción, ¿qué más da? Para mí no existe una realidad única y verdadera, cada uno tiene la suya propia y la va manipulando a su antojo según qué sea lo que queremos mostrar o esconder, según nos convenga en cada momento. Me gusta leerte y la esencia que dejas en cada uno de tus textos, ésta –la esencia- es más difícil de manipular y sí que es única, por lo menos, así lo creo yo. También espero lo de los zapatos, me encantan, ya lo sabes, aunque mis pies no me permiten ponerme los que yo quiero… Muchossss

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  4. Los zapatos... mucho me estoy demorando y no sé qué excusa poner. Tal vez el tema quede lejos de mi alcance o el posible resultado por debajo de las expectativas de mi imaginación, o a lo mejor es que me leen muchos conocidos que no comentan ni escriben pero miran y callan. XD

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  5. Siempre llego tarde. Tengo el síndrome de Alicia pero al revés.
    Ay ...Felicidades, Jon!!por los años de tu corazón y tus huesos!!
    Ana
    PD Escribir es el mayor acto de humildad que existe,ímplictamente generoso. No dejes de hacerlo

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