jueves, 15 de octubre de 2009

LA BELLEZA

Hacerse promesas a uno mismo puede ser un asunto peligroso, sobre todo cuando hay testigos que se van a asegurar de que cumples con tu parte del trato. Y dicho esto:

Es mi propósito disfrutar y rodearme de la belleza siempre que puedo; de la belleza que invade los sentidos gratuitamente y también de aquella que surge de mi propio impulso, pues todos tenemos la facultad de crear cosas bellas, aunque muy a menudo nos obcequemos en hacer lo contrario.


La belleza, digo, me rodea y está presente en los objetos y hechos más simples -unas manzanas sobre la mesa de la cocina, o una caja de cerillas del club Bed-, pero también en el aroma que llena mi dormitorio ahora que las noches son largas y las mantas necesarias, o en el sonido de tu risa y el calor de tu aliento contra la piel de mi hombro cuando digo alguna tontería.


No quisiera teorizar sobre algo que apenas si alcanzo a intuir y cuya comprensión está reservada únicamente a los niños, pero la sencillez se me antoja en este propósito como una premisa válida: sencillez en la forma, sencillez en el pensamiento, sencillez en el vivir… también en el respirar y en el placer, claro.


La teoría es esto. La práctica, en cambio...


La fotografía es de Singapur. Está tomada en agosto, desde un avión con destino a Yogyakarta, Indonesia. ¿Por qué? Porque es una de mis fotos preferidas de este año (creo que es muy bella), porque aún no acabo de estar con los pies en este suelo tan frío y porque simboliza el estar siempre en movimiento. Fijaos si no en los barcos que surcan el mar.



5 comentarios:

  1. Gremlin fulminado.
    Eso si, la testigo es un poco pesada y volverá, una promesa es para siempre. Hasta el lunes

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  2. Un saludo, Jon, excelente foto.
    Tú siempre por esos orientes delicados y masivos. No sé por qué, pero me parecen hechos de seda y pez, como de una lentitud que se escurre.

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  3. Ojalá los orientes fueran siempre como dices -que lo son, pero cada vez menos- y no tuviéramos que recurrir tanto a la literatura para evocarlos. Quisiera que el mundo fuera mucho más grande y nosotros, los occidentales, más pequeños. Saludos de mar desde el aire.

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  4. Hay demasiada belleza en todo el mundo, en cualquier momento, incluso en la resaca de las actitudes por rancias que sean..

    Soy fan de todo lo bello, de la expansión y de promover el deslumbramiento de los detalles...

    Gracias por tu texto y la fotografía, como dice el comentario anterior, se puede percibir en lo que expresas una suavidad de seda y pez.. bello..

    un abrazo!
    Natalie

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  5. Profundo, sensible y sincero.En una palabra TU

    Musus desde Barna

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