
Un título que ni pintado para la entradilla que venía a continuación. ¿Acaso la lívido era un travesti muy pálido que preocupaba especialmente a los dictadores del siglo XX? ¿Por qué cada día aparecen más y más fallos (que no son erratas) como este en la prensa? ¿Y por qué ya ni siquiera me quedo lívido del susto al descubrirlos? Ya no sé qué pensar, francamente. ¿Tan ciegamente se confía en los correctores ortográficos informáticos o es que no existe ya la figura del corrector humano en los diarios?
O tal vez sí existe, pero no se percata de semejantes horrores (!)
Este ejemplo está tomado de EL PAÍS SEMANAL de ayer (basta con hacer click en la foto si no se ve claramente) pero aquí no se libra nadie. Feliz lunes.

2 comentarios a esta entrada.:
Pues sí, vaya tela!
El título era premonitorio...
Saludos
¿Cómo estás? Estoy liadísimo, aunque visito en la distancia esporádicamente.
saludos.
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